Muchas empresas de alimentos y bebidas están ansiosas por integrar la inteligencia artificial en sus operaciones, pero muchas intentan reformar todos sus sistemas simultáneamente. Este enfoque ambicioso a menudo conduce al fracaso, ya que las compañías intentan escalar la curva de madurez demasiado rápido.
Según Food Industry Executive, Katherine Parr de Aptean recomienda una estrategia más moderada. Sugiere que las empresas se centren en implementar la IA en un flujo de trabajo a la vez, asegurando que exista un punto de control humano en cada paso.
Al centrarse en mejoras individuales y manejables en lugar de una transformación digital total, las empresas pueden trasladar la IA de la etapa conceptual a la producción real de manera más efectiva.