Yara ha inaugurado la planta industrial de captura de carbono más grande de Europa en su centro de amoníaco y fertilizantes de Sluiskil. El proyecto está diseñado para capturar y almacenar hasta 800.000 toneladas de CO2 al año.
Según DairyReporter, la iniciativa sirve como demostración técnica de que la descarbonización a gran escala de la producción de amoníaco es viable. Este paso se considera fundamental para la competitividad industrial europea y para alcanzar los objetivos climáticos globales.
Sin embargo, la viabilidad comercial del proyecto sigue siendo incierta. Su éxito depende de si los clientes de los mercados agrícolas, sensibles a los precios, están dispuestos a pagar un sobreprecio por productos fertilizantes bajos en carbono.