Con la Copa Mundial de la FIFA alojada en América del Norte, los lugares europeos se enfrentan a un cambio en los horarios de visualización. Se espera que la mayoría de los partidos lleguen tarde por la noche para los públicos locales, obligando a las empresas de la hospitalidad a reconsiderar su enfoque de las ventas de bebidas.
Según BeverageDaily, los bares y pubs necesitarán estrategias cuidadosamente planificadas para maximizar los ingresos durante estas horas no convencionales. El momento del torneo presenta un desafío único para los operadores que buscan capitalizar el evento deportivo.