Los riesgos químicos han predominado en los debates recientes dentro de la Consulta de Señalización de Seguridad Alimentaria (SO-V). Esta red neerlandesa se creó en 2020 para identificar e interpretar posibles amenazas a la seguridad alimentaria antes de que se conviertan en problemas generalizados.
Según Food Safety News, la red se divide en dos secciones especializadas. Una se centra en los riesgos microbiológicos, mientras que la otra se encarga de las preocupaciones químicas, siendo esta última la que ha cobrado mayor protagonismo durante el último año.