La industria alimentaria del Reino Unido se enfrenta a una reducción significativa a medida que las exportaciones disminuyeron en casi un 9% durante el primer trimestre. Esta disminución se atribuye al impacto de los aranceles estadounidenses y a la continua presión sobre las ventas dentro del mercado de la UE.
Según un informe de Just Food, estas presiones económicas combinadas pesan mucho sobre la capacidad del sector para mantener volúmenes comerciales internacionales.