KitKat ha logrado conseguir una rara hazaña para una marca extranjera penetrando a fondo el competitivo mercado de chocolate en Japón. La marca ha ido más allá de la innovación de sabor simple para incrustarse profundamente dentro de la cultura local.
Según FoodNavigator Asia, el éxito del producto no es simplemente el resultado de una estrategia de sabor, sino un enfoque más amplio de la integración cultural que ha visto a la marca convertirse en un elemento básico en la región.