El sector de alimentación y bebidas atraviesa un periodo difícil, ya que las ventas unitarias de productos alimenticios han caído un 1,8 % interanual. Esta contracción pone de relieve un mercado cada vez más restrictivo tanto para fabricantes como para minoristas.
A las presiones del sector se suma el hecho de que una marca alimentaria valorada en 3 000 millones de dólares ha sufrido un ataque de ransomware. Según Food Industry Executive, este incidente subraya los crecientes riesgos de ciberseguridad a los que se enfrentan las operaciones alimentarias a gran escala.
Asimismo, el Senado de los Estados Unidos ha tomado medidas para eliminar advertencias sobre los alimentos ultraprocesados, lo que indica un cambio en la forma en que se comunican estos productos a los consumidores.