Ha pasado una década desde que el Reino Unido salió oficialmente de la Unión Europea, dejando una huella duradera en la industria de alimentos y bebidas. Según FoodNavigator Europe, la transición ha provocado una divergencia significativa en las normativas y una mayor complejidad para quienes comercian entre el Reino Unido y la UE.
La industria ha sentido especialmente el impacto debido al aumento de los precios de los alimentos y a la escasez de mano de obra. Estos desafíos han redefinido la forma en que operan las empresas del sector en los últimos diez años.
A pesar de estas grandes perturbaciones, algunas áreas del mercado han experimentado pocos cambios, lo que sugiere un legado mixto de estabilidad e inestabilidad tanto para los productores como para los minoristas.