Los supermercados de todo el mundo están incrementando su inversión en alimentos y bebidas de marca propia. Este cambio estratégico pretende captar una mayor parte de los gastos de los clientes mientras los compradores buscan valor.
Según FoodNavigator Europe, el alcohol se está convirtiendo en un componente cada vez más vital de estas carteras de etiquetas privadas ampliadas. Los minoristas se centran en estos rangos para diversificar su inventario y impulsar el crecimiento.