Los consumidores estadounidenses muestran una sorprendente resiliencia ante el aumento de los costes alimentarios. A pesar de que los precios minoristas de la carne de res han alcanzado máximos históricos, los patrones de consumo se mantienen notablemente estables.
Según un informe de Just Food, los compradores siguen adquiriendo carne de res en niveles similares a los registrados en 2019. Esta tendencia sugiere una fuerte preferencia de los consumidores por esta carne, incluso a medida que disminuye su asequibilidad.