La Granja Flotante de Róterdam, un proyecto pionero lanzado en 2019, ha salido a la venta. La instalación de tres plantas fue diseñada para dar visibilidad a la agricultura urbana, produciendo alimentos más cerca de los consumidores sin la necesidad de terrenos tradicionales.
Según DairyReporter, el cierre es consecuencia de un conflicto regulatorio relacionado con la sustitución de un suelo destinado a reducir las emisiones. Aunque la tecnología cumplía los estándares de rendimiento medioambiental, no contaba con la certificación necesaria para su uso en los Países Bajos.
La instalación, valorada en cuatro millones de euros, contaba con sistemas de ordeño automatizados y procesamiento in situ. Sus dificultades ponen de relieve los retos que enfrentan los sistemas alimentarios innovadores cuando las normativas gubernamentales no avanzan al mismo ritmo que las nuevas tecnologías.