El enfoque actual de la seguridad alimentaria en Estados Unidos está siendo cuestionado debido a la falta de aprobación previa a la comercialización de los productos alimenticios. Debates recientes han puesto de relieve contradicciones dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos sobre la gestión de las excepciones industriales.
Según Food Safety News, existe la preocupación de que la dependencia de las retiradas de productos sea una red de seguridad insuficiente. La publicación sugiere que una retirada no es prueba de que el sistema funcione, sino más bien la notificación de que ya se ha producido un fallo.
Los críticos sostienen que presentar un alto volumen de retiradas como un indicador positivo de la vigilancia de la FDA es un insulto para los consumidores afectados por productos contaminados.