A medida que la regulación impone límites cada vez mayores a las afirmaciones sobre sostenibilidad que pueden hacer las empresas alimentarias, la respuesta del sector al cambio climático se centra menos en la retórica.
FoodNavigator Europe afirma que las empresas también están desarrollando productos destinados a ayudar a los consumidores a afrontar los efectos de un clima cambiante, lo que apunta a una fase más práctica de la acción del sector.