La FDA está bajo escrutinio por su tendencia a proteger las identidades de las empresas alimentarias vinculadas a los brotes. Basándose en la Ley de Secretos Comerciales y la Exención 4 de la FOIA, la agencia suele tratar un nombre corporativo como si fuera una fórmula patentada.
Según Food Safety News, este enfoque permite a la agencia ocultar detalles de la empresa del público. Esta práctica ha planteado preocupaciones sobre la transparencia y el derecho del público a saber qué negocios están asociados con enfermedades transmitidas por alimentos.