Se está advirtiendo a las empresas alimentarias que decidir ignorar la evidencia genómica ya no es una estrategia legal viable. Cuando los datos genómicos revelan contaminación, fingiendo no conocer se considera ceguera intencional.
Según Food Safety News, los jurados son rápidos en entender esta falta de supervisión. Para las empresas, la capacidad de rastrear patógenos a través de su genoma significa que evitar estas pruebas se considera una elección deliberada para ignorar los riesgos.