Muchas empresas de alimentos y bebidas recurren cada vez más a las extensiones de línea para impulsar su crecimiento. Esta estrategia suele consistir en introducir nuevos sabores o añadir ingredientes funcionales a gamas de productos existentes, en lugar de desarrollar conceptos completamente nuevos.
Según un informe de Confectionery News, existe un debate creciente sobre si este enfoque es sostenible. Aunque estas extensiones pueden generar beneficios a corto plazo, existe el riesgo de que, con el tiempo, sustituyan a la verdadera innovación dentro del sector.