Un brote reciente de Cyclospora, con 1.644 casos en cinco estados, ha puesto de relieve lagunas significativas en la trazabilidad alimentaria. Según Food Industry Executive, la FDA logró rastrear la contaminación hasta un único proveedor de lechuga rallada, pero lo hizo basándose únicamente en entrevistas a pacientes y registros de distribución.
La investigación reveló una preocupante falta de pruebas físicas, ya que ninguna muestra real del producto dio positivo para el parásito. Este incidente subraya la urgencia de los requisitos de la norma FSMA 204, cuyo objetivo es estandarizar y mejorar el seguimiento de los alimentos a lo largo de la cadena de suministro para evitar este tipo de puntos ciegos en el futuro.