Los productores de lechuga de California han destruido aproximadamente un tercio de su cosecha. Esta pérdida masiva se produjo a pesar de que la lechuga nunca estuvo implicada en problemas de inocuidad.
Según Food Safety News, el sector solicita ahora cambios en la gestión de los hallazgos. El objetivo es garantizar que la pérdida recaiga en una sola explotación agrícola, en lugar de que se vea afectado el noventa por ciento del suministro total de lechuga.