Los pequeños fabricantes de alimentos están encontrando nuevas formas de gestionar la pesada carga administrativa que conlleva el cumplimiento de las normas de seguridad. Según Food Industry Executive, el valor principal de la IA en este sector es de carácter administrativo más que basado en la toma de decisiones.
La tecnología se está utilizando para redactar borradores de planes HACCP para su posterior revisión humana y para cotejar certificados de análisis. Estas automatizaciones permiten que los productores dediquen menos tiempo al papeleo y más a la producción.