El cambio climático está alterando fundamentalmente el paisaje de la producción mundial del vino. Si bien las regiones vinícolas establecidas luchan por hacer frente a los patrones climáticos cambiantes, están surgiendo nuevas oportunidades en los territorios septentrionales. Según FoodNavigator Europe, países como Inglaterra, Bélgica y Dinamarca se están volviendo cada vez más adecuados para la producción.
La transición presenta un dilema para muchos vintners que están profundamente vinculados a sus tierras ancestrales. En lugar de reubicar, estos productores buscan formas innovadoras de adaptar sus viñedos existentes a un mundo de calentamiento.