Los fabricantes de alimentos podrían lograr una mayor eficiencia sin construir nuevas instalaciones, según Food Industry Executive.
Diez plantas alimentarias de Estados Unidos obtuvieron ahorros cuantificables mediante inversiones tecnológicas en equipos que ya poseían. La mitad de las instalaciones llevaba funcionando desde antes de 1990, y el artículo identificó cuatro áreas en las que las mejoras dieron resultado.