Un número creciente de establecimientos gastronómicos está rechazando la inteligencia artificial en favor de un toque más humano. A medida que los consumidores muestran rechazo ante la proliferación de folletos y fotografías culinarias generadas por IA, la industria experimenta un giro hacia elementos táctiles y personalizados.
Según un informe de Eater, este movimiento hacia lo analógico se percibe como una elección radical en la era digital. Al priorizar la estética artesanal, los restaurantes aspiran a crear conexiones más auténticas con sus clientes.