Muchas empresas alimentarias operan bajo la creencia de que están preparadas para una retirada de producto, aunque pocas cuantifican realmente su nivel de preparación. Esta falta de medición genera un riesgo significativo tanto para las compañías como para los consumidores.
Según Food Safety News, el enfoque actual de la gestión de las retiradas suele basarse en suposiciones. La publicación sugiere que cambiar esta dinámica requiere una transformación en la manera en que se valora y evalúa el riesgo dentro de la industria.