El reciente cierre del Estrecho de Hormuz debido a la guerra en Irán ha causado un aumento exponencial de los precios del petróleo crudo. Esta volatilidad crea retos importantes para las industrias que dependen de la energía, incluido el sector alimentario.
Según FoodNavigator Europe, el abastecimiento de energía renovable reduce localmente la exposición a esta inestabilidad internacional. Islandia sirve como ejemplo primario, utilizando energía geotérmica para el 90 por ciento de su calefacción y el 30 por ciento de su electricidad.
Esta abundancia de energía geotérmica apoya la producción de alimentos intensivos en energía, como la agricultura vertical. Además, proporciona calefacción esencial para los invernaderos, permitiendo que una gran parte de la comida del país sea cultivada a pesar de un clima duro.