Precaliente el horno a 200°C y deje que los filetes de salmón alcancen la temperatura ambiente mientras prepara la salmuera opcional, un paso sencillo que transforma un buen pescado en un plato de calidad de restaurante. Este suave remojo en agua salada reafirma la carne y la sazona por completo, asegurando que cada lasca permanezca jugosa durante el breve horneado a alta temperatura.
Coloque rodajas de limón en una fuente para horno ligeramente aceitada para crear una cama fragante que evite que se pegue e infusione el pescado con aceites cítricos. Coloque trocitos de mantequilla sobre los limones -o un chorrito de aceite de oliva si lo prefiere- y luego coloque el salmón encima, sazonando generosamente con ajo en polvo, cebolla en polvo y eneldo seco.
El tiempo perfecto
Hornee durante diez a dieciséis minutos según el grosor, observando el momento en que el centro pase de ser translúcido a un rosa opaco. Para quienes prefieran una costra dorada, cambie al modo grill durante los últimos dos minutos una vez que la temperatura interna alcance los 46°C, y luego vierta la mantequilla de limón derretida sobre los filetes antes de servir.
Este plato combina maravillosamente con verduras al vapor o un cuscús sencillo, aunque también funciona muy bien solo para un almuerzo ligero. Las sobras se conservan refrigeradas durante tres días, aunque es mejor disfrutar de sus sabores vibrantes inmediatamente.
Ingrediente