La industria del café está entrando en una nueva fase de lujo, con algunas tazas que alcanzan ya precios de hasta 200 dólares. Este cambio sugiere una tendencia hacia degustaciones de alta gama que tratan el café con la misma reverencia que a los vinos añejos.
Según un informe de Eater, esta tendencia se ejemplifica en propuestas como la Finca Sophia, que pone a prueba los límites de lo que los consumidores están dispuestos a pagar por una sola infusión. El objetivo es elevar la bebida a la categoría de activo de prestigio para los conocedores.