La industria alimentaria recurre cada vez más a las enzimas para mantener la funcionalidad de los productos y, al mismo tiempo, cumplir con los estándares de etiqueta limpia. Estas sustancias actúan como catalizadores, lo que significa que pueden realizar tareas específicas durante la producción sin necesidad de permanecer en el producto final.
Según FoodNavigator Europe, esta característica permite que las enzimas sirvan como alternativa a los aditivos tradicionales. Dado que a menudo no es necesario incluirlas en la lista de ingredientes, ayudan a las marcas a simplificar el etiquetado para los consumidores.